viernes, 24 de septiembre de 2010

Quince días para cambiar, para seguir o para volver a tropezar…

El foro electoral se realizó esta semana en nuestra ciudad, tal y como se ha organizado en otros lugares del país y tuvimos la oportunidad de escuchar a los ilustres candidatos, uno a uno. Es notable y resaltable el gesto desinteresado y preocupado que tienen algunas organizaciones completamente independientes y quiero expresar, en estas primeras líneas y en nombre del pueblo electoral un agradecimiento público a todos los agentes que intervinieron en esta loable y cuasi titánica labor.




En textos anteriores he tratado de mostrar mis puntos de vista y compartir mis pareceres porque de alguna forma me interesa ser partícipe del cambio de conciencias y sobre todo de la toma responsable de decisiones en la población electoral.



Desde mi perspectiva crítica y social como joven, si usted se perdió del foro electoral, puedo describir el contenido de los discursos políticos en simples palabras, que a continuación cito con su significado para mejor entender de usted amigo lector:

• Demagogia: Degeneración de la democracia, consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder.

• Politiquear: Tratar de política con superficialidad o ligereza. Hacer política de intrigas y bajezas.

• Bajeza: Hecho vil o acción indigna. Cualidad de ruin o mezquino.

• Irresponsabilidad: Impunidad que resulta de no residenciar a quienes son responsables.

• Improvisar: Hacer algo de pronto, sin estudio ni preparación.

(Fuente: Diccionario de la Real Academia Española)



Los discursos en su totalidad fueron el resultado de la exquisita demagogia que lucieron e hicieron fantasiosamente ver a nuestros candidatos más intelectuales de lo que aparentan a diario. Discursos que en su momento se volvieron en una completa lectura de enormes textos que nadie alcanzaba a leer y del que a muchos nos importaba mas escuchar interpretar, discursos completamente execrables y sacados al parecer de alguna ideología divisionista antigua naci, discursos que hemos escuchado toda la vida y que solo nos garantizan que se seguirá con lo mismo, discursos que buscaban desacreditar al de los oponentes haciendo gala de la intelectualidad, discursos sin sentido que escuchábamos esperando que el tiempo se termine para no oírlos mas y discursos que aspiraban a engañar a nuestra población una vez más con el cuento de que el tiempo faltó y que seguro, y lo aseguro, faltará más.



Se perdió también algunos ejemplos de politiquería barata en la que caen algunos candidatos y comportamientos absurdos que engalanan a algunos de sus seguidores, los actos de bajeza que reinaron en forma de golpes verbales indirectos y directos que no hacían más que demostrar la calidad y talla moral de estas personas que asumirán nuestra representatividad. Pero sobre todo y lo más preocupante es ver como existe tanta irresponsabilidad y ganas de improvisar en no todos nuestros candidatos al sillón municipal.

Semanas atrás escribí acerca del circo electoral, y hoy semanas después me ratifico, es increíble y penoso ver que nuestra representación se basa y justifica en algunas de esas personas. Es increíble escuchar respuestas absurdas a preguntas concretas, y más increíble ver a gente que aplaude el absurdo, que aplaude no a las ideas, sino al partido aunque su representante haga las veces de burro.



En quince días tendremos la oportunidad de elegir una vez más a nuestros representantes, en quince días más decidiremos empezar a cambiar nuestra realidad, a continuar con la misma historia o a repetir una vez más nuestros errores. Quince días nos separan para elegir y votar con responsabilidad, para votar por un representante, para elegir a quien guíe nuestros ya alicaídos pueblos por un periodo más.



Quince días en los que muchas cosas le sorprenderán, porque, insisto, ha comenzado el cierre de campaña del circo electoral y prepárese para lo que vendrá. Usted oirá bandas tocar, verá gente gritando, gente alabando, gente agradecida por un puesto de trabajo obtenido en gestiones anteriores golpeando camionetas o gritando por su candidato, verá gente gritando, gente alabando, gente bailando, gente mintiendo, gente apoyando, gente aplaudiendo, gente pifiando. Usted podrá ver hasta al mismo diablo calato disfrazado de candidato. Tranquilidad y paciencia ante lo que vea, respire sereno y recuerde, piense lo que piense este 3 de octubre somos nosotros quienes decidiremos con nuestro voto consciente.

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