sábado, 19 de noviembre de 2011

Mundo loco…

Un día común y corriente, pasaba por una vereda abarrotada de personas, y

un viejecito pasó a mi costado, mi instinto de buen ciudadano y la buena crianza recibida por mis padres me hizo ”cederle la vereda” al jorobado sujeto que pasaba por allí, de pronto un vehículo público conducido por un burro, pues de otra forma no se le puede llamar a semejante animal, con el perdón de todos los burros del mundo, pasó como a diez centímetros de distancia de mi cara, casi casi montado a la vereda.
Después de agradecerle al de arriba que mi “acto de generosidad” no haya terminado de forma fatídica, comencé a pensar, ¿si hubiera sucedido algo?, ¿habría valido la pena que a mi edad desaparezca de la faz del planeta por darle preferencia a la vida de una persona de más de ochenta años que ya vivió toda una vida y los más probable, dicho sea de paso es que tal vez y esté buscando no seguir mucho tiempo por aquí?
Seguí avanzando y seguía pensando, ¿Quién nos dice desde pequeños que deberíamos ceder el pase a los mayores?, ¿o que debemos cederle el asiento a los mismos?, ¿o que a los “grandes” no se les debe responder?, ¿o que a los grandes se les debe obedecer siempre?.
Pensé, caminé, seguía pensando en la cantidad de cosas que los “grandes” alguna vez nos dijeron o nos recomendaron hacer para ser considerados buenos chicos o buenos ciudadanos y llegué a la interesante conclusión, que son precisamente nuestros mayores los que alguna vez idearon esta forma casi egocéntrica de hacer respetar sus años a espaldas de nosotros, los jóvenes.
Pensé entonces, en asuntos como: si desde “pequeño” un “grande” dice, NO se le responde a tus mayores, esto crea en nuestro frágil cerebro una especie de muro de temor o debilidad que simplemente nos hace pensar que “los mayores siempre tienen la razón”, aunque muchas veces no siempre la tengan. Los niños casi siempre tienen el poder de sacarnos “fuera de foco” pues alguna de sus ocurrencias suelen ser tan sinceras como ciertas llegando e incluso a ser a veces tan sinceras como realmente hirientes, pero si desde pequeños se nos dice que no debemos responder, objetar y solo dedicarnos a aceptar, ¿En qué momento podremos escuchar las cosas vistas desde su inocente y limpia óptica?.
Pensé también en el famoso, cede el paso en la vereda a tus mayores, y me preguntaba, ¿Qué pasa si un niño de 9 años, guiado por las buenas conductas y valores aprehendidos por la “desinteresada sapiencia de los grandes”, me cediera la vereda por ser mayor que él y uno de estos animales disfrazados de choferes, arrasara con su vida por “educadito”, valdría la pena que por la educación, vista y juzgada desde la egocéntrica óptica de un adulto, un niño que tiene toda una vida por delante y es además el proyecto de vida de sus padres pierda la vida?.. visto de este modo, ¿No sería más noble que nosotros viejos, adultos y ya recorridos en algo por los caminos de la vida, protejamos la vida de los pequeños, de aquellos que son nuestro futuro?, ¿No es más humano e inteligente que yo, por ejemplo, Walter de 25 años le ceda la vereda a un niño, primero porque es niño y no ha vivido aún muchas cosas, segundo porque precisamente por ser niño necesita la protección de un mayor, mas no su exposición al riesgo de vida por el simple hecho de yo ser “grande” o “viejo” para él?.
Y qué hay del: cede el asiento a tus mayores, nosotros viejos con las pompas aplastadas de llevar años de años sentados, simplemente aprovechamos nuestra condición de “viejos mayores” para decirle a cualquier pequeño o menor, cédeme al asiento. Pensaba en qué “cómodo” para un viejo, llegar a un lugar equis, encontrar todo lleno y decirle a un menor: hijo, cédeme el asiento. Qué tal si ese pequeño o menor se amaneció para tener un asiento o simplemente hizo un esfuercito, que el viejo por ser viejo no lo hace, para sentarse. ¿Qué comodón es llegar y exigir algo en aras de la edad, mas no por el esfuerzo que se haya hecho verdad?.
Y así muchos otros asuntos, que me ayudaron a concluir, en que este mundo realmente está hecho por los adultos, por los grandes, por los mayores, precisamente pensando en ellos mismos, en el engrandecimiento de su egocéntrica inteligencia y basada ésta en la continua sumisión de las nuevas generaciones que vendrán. ¿Qué tan distintas serían las cosas si pensáramos no en función de nuestra veterana edad sino, al contrario en función de la protección y la salvaguarda de la vida y la felicidad de nuestros chicos?.
Así somos de “doble cara” muchas veces, actuamos por allí diciendo o aduciendo que nuestros chicos, hoy son malos, porque simplemente atentan contra el egocentrismo del auto beneficio de aquellos por los que el tiempo ya ha pasado. En adelante ¿Qué le parecería más cuerdo y menos egoísta?, que un menor le ceda la vereda, o que usted en un acto de inteligencia y grandeza, haga lo contrario porque busca proteger la vida y la integridad de una criatura que tiene mucho mas por vivir y probablemente sepa aprovechar su vida mejor que usted?, o ¿Qué considera más inteligente en la formación de un niño, pedir su silencio porque a un adulto se le “respeta” y no se nos debe responder o sería más inteligente escuchar la opinión de alguien con la inocencia y óptica de un mundo distinta a la nuestra?, ¿Qué hay con nosotros que fuimos criados de esta forma?, ¿Repetiremos la “inteligencia egocéntrica de nuestros grandes” o intentaremos cambiar las formas para bien de nuestros pequeños?

Desaparecer…


Desperté un día de estos con la sensación de querer desaparecer, ojo, no con el pensamiento suicida de querer morir, sino, simplemente con la idea de desaparecer por lo menos por unos días y poder apreciar o ver de forma espiritual, fantasmal o como se le quiera llamar, a la gente a la que amo, los cambios o la influencia que uno pudiera haber tenido, tiene o tendría en la vida de los demás, entre otras cosas.
Comencé a analizar, postrado en mi cama, ¿Qué pasaría si desapareciera? , lo primero que se me vino a la mente es que mucha gente tal vez y ni lo note, otros pocos se regocijarían y revolcarían cual puercos probablemente de alegría al saber que no estaré mas con ellos, pero probablemente muchas otras personas también entristecerían.
Pensé en muchas personas, entre los felices, los tristes y los inherentes. Pero también pensé en aquello que como persona estoy haciendo para quedar, al menos retratado en la mente de algún otro ser humano.
Soy el firme creyente en la teoría que señala que nuestro paso por esta vida siempre se da por algo, y que el de arriba nos envía a este mundo con un objetivo, objetivo del que muchas veces nos desviamos o del que simplemente no llegamos ni a imaginar por la simple y maldita dejadez, esa hija de p…ereza que nos ata y nos condena muchas veces a no hacer algo por nosotros mismos, seguir siendo nada, y vivir tranquilos y felices con nada.
Pensé también en algún hecho trascendental que haya hecho que hasta el día de hoy mi vida haya valido la pena, obviamente muy a parte de los logros o cualquier otro asunto que puedan ser motivo de orgullo y/o de vergüenza para mis padres. Lamentablemente no hallé respuesta alguna.
Leí una frase alguna vez que decía por allí que: tal vez y para el mundo no significamos nada, pero tal vez y para alguien realmente somos todo un mundo. Recordando esta frase y mezclándola con mi deseo matutino de desaparecer, llegué a la conclusión de que realmente cada uno de nosotros es todo un mundo complejo. Camino por las calles y cada persona que observo a simple vista o con intención, simplemente es un mundo completamente diferente al mío. Cada rostro distinto e infinitamente diferente uno del otro, cada una de nuestras complejas mezclas genéticas que nos reúnen en una misma raza a la que nosotros autodenominamos humanos, pero que a la vez se subdividen en pequeñas estructuras que terminan dañando el íntegro del complejo bloque social al que deberíamos permanecer.
La muerte es fácil, inmediata, dulce, tranquila duradera, apaciguadora, y creo que hasta placentera; pero, ¿la vida?, la vida tenemos que vivirla y sobre todo aprender constantemente de ella. Vivir en este mundo no es algo fácil y muchas veces se nos torna un poco más difícil de lo normal. Y es que lo rico de estar vivo es precisamente eso, saber que acá la sufres, saber que acá la gozas, saber que acá la haces, saber que acá la pagas, saber que todo aquello que hagas tendrá un repercusión tarde o temprano, saberte vivo y sentirte vivo es parte de haber aprendido a estarlos.
Podemos desaparecer en cualquier momento de esta vida, podemos desaparecer en cualquier momento de la vida de los demás, o puede que otros desaparezcan por nosotros o desparezcan para nosotros, también, que sería mucho aún peor. Lo importante aquí es que creo que algún día todos llegaremos a desaparecer.
Tal vez y lo elijamos, tal vez y lo elijan por nosotros, tal vez y simplemente se dé, pero lo que si podemos elegir en este juego de ruleta y azahar en el que se nos presenta la vida, es de qué forma desparecer. Puedes desaparecer siendo alguien, puedes desaparecer siendo nadie o simplemente puedes desaparecer porque simplemente no quieres estar en un lugar equis, porque no te place soportar asuntos, porque no te gusta lo que quieres, porque no amas lo que estás haciendo, porque no estás a gusto con tu entorno, puedes querer desaparecer por cansancio, por agotamiento, o porque simplemente así lo quieres.
Sin embargo, la vida está para vivirla, la vida está para rompérnosla, la vida está para gozárnosla, y comérnosla. Después de todo ya aparecimos aquí, y aunque parezcan o aparezcan otras cosas más siempre, debemos tener claro que nuestro momento para desaparecer será tan solo cuando no tengamos nada útil, humano y espiritual por dar, por enseñar, por compartir, por transmitir y por hacer…

jueves, 3 de noviembre de 2011

Sucede que…


Sucede que un día te despiertas y te das cuenta que el tiempo ha pasado, que las cosas que querías hacer realidad hasta ese momento por razones ajenas a ti no se han cumplido. Sucede que la vida te atrapa en su monotonía y sin darnos cuenta caemos en ella con absoluta comodidad.
Sucede que algún día todos los problemas te caen a la vez y sientes que el mundo es pequeño, que la vida a veces no tiene mucho sentido o que simplemente aquel día, no fue tu día. Sucede que a veces tomamos conciencia de las cosas que hacemos bien y de las que hacemos mal, y decidimos cambiarlas pero sucede también que muchas veces solo quedamos en el intento.
Sucede que a veces llega alguien a tu vida para cambiarla definitivamente, pero sucede también que justamente esta persona a la que tienes mucho que agradecerle se te va. Sucede que la vida a veces nos parece injusta y no recuerdo hasta ahora que me haya parecido lo contrario en un momento de felicidad.
Sucede que a veces crees tenerlo todo un día, solo para darte cuenta al día siguiente que en realidad no tienes nada, sucede que a veces nos da ganas se nos hincha el pecho de alegría y orgullo por algo sin embargo al segundo se desvanece ese sentimiento por alguna razón.
Sucede que muchas veces culpamos a terceros de nuestros actos, solo por la cobardía de no asumir las consecuencia de los mismos; sucede que muchas veces pensamos que nuestra vida hubiera sido distinta si nuestros padres hubieran sido distintos; sucede que no llegamos a alcanzar muchas veces la conciencia necesaria para darnos cuenta que nuestra vida es nuestra y que por ese mismo motivo, todo lo que acontezca en ella es nuestra responsabilidad.
Sucede que a veces te pasas la vida buscando a alguien sin darte cuenta que ese alguien siempre estuvo a tu lado. Sucede que muchas veces renegamos de nosotros mismos por cosas que seguimos haciendo mal, sucede que un día despiertas, otra vez, solo para darte cuenta que estás haciendo las cosas mal y decides cambiar de manera radical.
Sucede que un día crees que te enamoras de alguien, pero luego conoces a otra persona y esta otra te hace cambiar de opinión, sucede también a veces que te enamoras solo y de la persona equivocada lo cual llega a ser a veces un proceso muy doloroso de finiquitar.
Sucede que a veces la gente arribista te engaña se ciñe a ti cual sanguijuela solo con el único objeto de obtener algún beneficio de tu parte. Sucede que existen muchos amigos que realmente no lo son.
Sucede que a veces la vida se encarga de darte una patada en el trasero, de hacerte caer con una llave china y de agarrarte a golpes hasta dejarte inconsciente, solo para hacerte saber que pasar por encima de ella no es nada fácil. Sucede también que muchas veces no sabemos comprender que la perra vida nos quiere enseñar todo eso de muchas miles de formas.
Sucede que a veces miro al espejo y no me gusta el rostro que veo al frente, no por cómo se vea, sino por el ánimo que lleva, sucede a veces que no me acuerdo de muchas cosas que algún momento consideré importantes pero que la memoria se encargó de borrar.
Sucede que a veces entro a alguna tienda por ropa y precisamente la que más me gusta es la que no me entra, sucede que a veces también hacer dieta pero termino tragando luego peor que lagarto. Sucede que algunos amigos reniegan de sus padres, sin embargo tengo otros que lloran por no tenerlos. Sucede también que a veces tenemos proveedores con disfraz de padres, sin embargo hay muchos padres que jamás aceptarán el papel de proveedor que están cumpliendo.
Sucede que la vida da muchas vueltas y el destino se encarga de hacernos todas, pero toditas las cosas que hacemos en este mundo; sin embargo sucede también que existe gente consciente de esto pero poco o nada les interesa.
Sucede que hay en el mundo de todo un poco, gente buena y gente no buena, gente humana y gente no humana. Sucede que la tele se me hace aburrida y no encuentro en ella algo digno de ver o que me entretenga realmente sin caer en la vulgaridad en la que se han convertido todos los programas que hasta hoy he podido ver. Sucede que a veces me aburro de la comida y pienso que si a mis 25 años ya me aburrió lo que como, aún me queden probablemente si o probablemente, unos 25 años mas comiendo lo mismo, viendo lo mismo y sintiendo lo mismo.
Sucede que muchas cosas afectan nuestra vida, sin embargo la afectación de las mismas depende de cómo las asuma cada cual, sucede que hoy quise escribir este artículo y sucede también que si llegó hasta acá se habrá enterado que llego a su final.

Ciro

Más de doscientos días tuvieron que pasar para que la aguda visión de un

rescatista pueda divisar el cuerpo de un joven, que involuntariamente y de la manera más trágica se ha convertido en el símbolo de la solidaridad a nivel nacional.
La misteriosa desaparición de dos jóvenes en Arequipa era noticia hace unos meses, y la aparición casi milagrosa de uno de ellos, hacía presagiar que todo terminaría bien, sin embargo el desenlace de esta aparente historia de supervivencia parece aún no tener fin.
Al margen de cómo se desencadene en un futuro este evento y de los resultados de la necropsia que se le aplicara a Ciro, existen muchos aspectos importantes y resaltables que quedarán grabados en mi mente de por vida.
La fortaleza de Ciro padre, primero para dejarlo todo, su vida , su trabajo su rutina y abandonarlo absolutamente todo por la búsqueda de su hijo, segundo la endereza con la que se tomó la idea, con el pasar de los días, de aceptar que su hijo , probablemente pueda no aparecer vivo, la incansable búsqueda de un solo hombre y el amor eterno a su hijo, amor que fue capaz de mover y motivar el corazón de muchas personas que estuvieron siempre a su lado apoyando el rescate sin otro interés particular que el compromiso compartido de solidaridad con este padre de familia, además de motivar millones de oraciones y acciones en muchos de nosotros que desde nuestro hogar, en algún momento, estoy seguro, habremos lanzado una oración o un suspiro pensando en lo que pudo haberle pasado en el algún momento o mirado al cielo y habernos preguntado, Dios, la tierra no se lo puedo tragar, tiene que aparecer.
La comprensible quebrantable endereza de una madre, que dolida y casi muerta en vida aceptaba con resignación el no volver a ver a su hijo, el no tenerlo más a su lado, el no sentirlo más junto a ella. Aceptar que ese ser al que trajiste al mundo se fue antes que tu, que el proyecto de vida que tenías con él se ve frustrado por un evento que escapa a cualquier pronóstico y que desaparece frente a tus ojos, incomprensiblemente. La tristeza, la desesperación, el debilitamiento emocional y la maldita resignación que es muchas veces la primera alternativa para evitar que un evento de magnitudes devastadoras nos termine destruyendo, todas esa mezclas de sentimientos transmitidos por una misma persona, compartidos además por una misma familia, sin considerar aún la tristeza profunda de hermanos que de alguna forma se dividieron la noble misión de cuidar cada quien de su padre y de su madres respectivamente, para evitar de alguna forma el desgaste acelerado y en constante acrecentamiento de sus seres queridos, aquellos que precisamente mueren por ese amor que los une a sus propios hijos.
La muerte confirmada y la aparición de Ciro Castillo, no es el fin de una historia, es solo el cierre del primer capítulo de esta historia: Ahora solo queda esperar los resultados de los estudios científicos que determinarán aquellos que muchos de nosotros pensamos o que muchos otros también esperan.
La suerte de repudio social inspirada por la única sobreviviente de este evento, no es nada positivo pues estaríamos prejuzgando a alguien que podría ser completamente inocente y cuyo único delito fue haber sobrevivido a la peor experiencia de su vida.
La historia de Ciro, sin embargo, revive de alguna forma la historia de miles de personas en el mundo que pierden de un momento a otro un familiar. La endereza de Ciro papá, la fortaleza de toda una familia bien constituida en el cariño y amor del ceno familiar y ese amor desmedido por el que me quito el sombrero hicieron que de alguna forma esta historia tenga un final que conjuga entre la felicidad y la tristeza.
La familia Castillo me ha enseñado algo de lo que muchas veces había escuchado pero que no había visto de manera casi sangrante en alguien, el amor desmedido de un padre y una madre a su hijo, la consecuente gratitud y sentido de compromiso social que inspira el amor verdadero de un padre a su hijo y sobre todo además, el poder de la fe de una madre y del corazón de miles de personas, poder que estoy seguro fueron determinantes para el , repito, cuasi feliz desenlace que esta historia comienza a tener.
Descansa en paz Ciro Castillo, desde donde estés, estoy seguro te has convertido en señal de luz para muchos…

miércoles, 26 de octubre de 2011

Autoreencuentro


Nuestra vida es una historia llena de sucesos y eventos, eventos de todo tipo que día a día, segundo a segundo y paso a paso, van forjando conductas y comportamientos que, a la larga, definen nuestra forma de actuar, nuestra libertad, nuestra facilidad para interactuar con los demás y por qué no decirlo también, nuestra felicidad.
Llevamos mucho tiempo actuando y pensando que todo lo que hacemos, bajo nuestro concepto, es siempre lo correcto a pesar de lo que pocas o muchas personas puedan comentar, decir o sugerir a nuestro alrededor, sin embargo llega un momento en la vida de cada persona en el que toca recapacitar, hacer un mea culpa y reconocer en qué se está fallando.
Un auto–rencuentro implica tomarse el tiempo necesario para pensar en uno mismo, para analizar las cosas que han pasado en un determinado o cierto periodo de tiempo en nuestras vidas, comparar cómo era nuestra vida, se me ocurre, hace un año y cómo es hoy; implica cuestionarse el ¿cómo hemos cambiado?, ¿En qué asunto o aspecto hemos cambiado?, y sobre todo ser auténticos y transparentes con nosotros mismos y ACEPTAR, aunque duela muchas veces, ¿Cuál fue el origen verdadero de aquel cambio en nosotros?.
Pienso que el ser humano en la complejidad de su yo interno va asumiendo diferentes actitudes y comportamientos en defensa o respuesta a los eventos o acciones que afectan su vida, es decir que así como: a toda acción le corresponde una reacción, el ser humano maneja a diario y a cada momento por instinto sano, bruto a veces y natural las conductas que asumirá y los roles q desempeñará en su vida.
El auto-reencuentro implica, analizar qué cambios fueron positivos en nosotros y cuáles no. Los cambios positivos deberán ser reforzados en la medida que los eventos que los hayan originado sean repetibles o experimentables en diferentes situaciones; sin embargo, los cambios negativos deberán ser asumidos desde la raíz, con el auto-oscultamiento, intentando encontrar siempre el origen de todo el asunto, aceptando realmente que nuestra vida cambió por tal acontecimiento y que sobro todo somos el resultado de las afectaciones a las que pudiéramos haber sido sometidos en determinado tiempo.
El entorno de cada persona influye mucho en las condiciones que se generen para realizar un auto-reencuentro. Las condiciones necesarias y propicias se darán en la medida que el individuo busque un espacio propio, tranquilo y sobretodo se tenga la predisposición, la seguridad y la responsabilidad para asumir un rol autocrítico en cada una de nuestras acciones.
El auto-reencuentro podría llegar a ser un proceso muy doloroso dependiendo de las condiciones en las que se hayan originado nuestros cambios en el período de tiempo determinado que estemos analizando.
Es importante asumir que nuestra vida, precisamente por ser nuestra, es llevada y manejada al modo de cada ser, sin embargo es importante reconocer también, que en el proceso de la búsqueda por el auto-reencuentro siempre encontraremos momentos dolorosos que realmente afectaron nuestra vida que, de seguro, afectaron nuestro comportamiento, camino o destino.
En resumen, lo que pretendo con este texto, es sugerir a cada persona que se tome un tiempo en su agitada vida para sentarse o echarse y comenzar reflexionar en ella misma. El auto-reencuentro o autoanálisis como modo de vida y práctica habitual nos ayudará siempre a tomar decisiones más acertadas, nos hará más fuertes al saber aceptar todo aquellos que nos haya afectado, nos dará más criterio al reconocer qué acciones o eventos marcan de forma negativa y degenerativa nuestras vidas, preparará nuestra conciencia e inteligencia mental y emocional por shocks o impactos más fuertes en un futuro pues sabremos cómo podríamos reaccionar y aprenderemos cómo responder ante un estímulo vivencial positivo o negativo.
Es importante tener y tomar la actitud necesaria para la autocrítica sin caretas, la predisposición para encontrar fallas o errores en uno mismo, pero sobre todo la valentía necesaria para aceptar que no somos perfectos, que en algo siempre habremos estado fallando y lo más importante mostrar la predisposición y la actitud para realiza un cambio, por el bien de uno mismo. ¿Se anima usted a vivir la experiencia del auto-reencuentro?... mucho valor, honestidad consigo mismo y sobre todo ánimos para superar todo aquello que, estoy seguro, encontrará en usted mismo, suerte en el desempolvo de sus recuerdos.

Tiempo cero


Estuve pensando estos días en la razón de todas las cosas negativas y eventos inhumanos que día a día veo en las noticias y en todas partes del mundo. Debo confesar que día a día me horrorizo mas con las cosas inhumanas que seres salvajes y abominables llegan a hacer sin remordimiento alguno y he tratado de buscarle un porqué a toda esta situación.
Ver a mujeres con los rostros quemados por esposos celosos, apareciendo muertas, asesinadas como cualquier animal de corral, habiendo sido víctimas del salvajismo puro y endemoniado de aquel despojo humano que queda después de tan horroroso evento y que se hace llamar aún hombre o esposo de la difunta.
Ver la mediocridad con la que se desenvuelven muchas de las personas que se encuentran a mi alrededor, personas que consideran que lo único que tienen por vivir y para vivir es la manzana o barrio en el que viven. Personas que no ven ni buscan salir más allá de aquello que consideran su territorio, personas que se aferran tanto a un ser, tanto a una persona al punto que hacen que sus miserables vidas giren en torno a lo que hagan o dejen de hacer sus, mal llamados, ídolos.
Personas que actúan de la manera más torpe posible con el único fin de llamar la atención de los demás, esa que no encuentran en casa de parte de nadie o simplemente personas que no tienen a nadie a quien amar y querer o que no tienen ni una madre ni un padre que les enseñe lo que es amor y lo que es cariño.
Jóvenes que desesperados por la soledad en la que este mundo globalizado exige convivir, y ante la falta o ausencia de algún padre, buscan el amor el cariño y el afecto, no siempre del modo más correcto. Adolescentes que frustrados por la falta de interés de aquellas personas que consideran lo más valioso de su pequeño mundo, simplemente deciden ir por otros caminos, nada positivos y de los que muchas veces, nosotros como parte de una sociedad tenemos la culpa y gran responsabilidad también pues los dejamos actuar y los dejamos seguir.
Padres que consideran que con darles todo lo material, y aquello que alguna vez ellos desearon, a sus hijos están haciendo de ellos personas de bien, sin darse cuenta que lo único que están engendrando son seres parasitarios acostumbrados a vivir del huésped que los aloje. Padres mediocres que ante un comportamiento negativo de sus hijos responden con la absurda frase: ¡pero si a mi niño no le falta nada!, sin darse cuenta que la carencia de ellos no va precisamente por el plano material.
Muchas cosas definen nuestras vidas y nuestros pensamientos, soy una persona que cree firmemente en que aquello que hoy somos, es precisamente el resultado de aquello que siempre tuvimos y de aquello que siempre nos faltó. De aquello que sobrellevamos y de aquello que muchos aún cargamos.
Este tiempo he conocido a muchas personas, he conversado con muchos conocidos, con muchos otros desconocidos también y siempre llego a una sola conclusión. El ser humano es fascinante en cualquiera de sus formas, en cualquiera de sus experiencias, en cualquiera de sus vidas, en cualquiera de sus días.
La psicología de cada individuo es tan compleja y a la vez tan deducible y descriptible, lo que muchos de estos seres humanos realmente desean es atención, muchos jóvenes buscan a sus padres y no los encuentran, buscan a sus amigos y no los hallan, buscan en ellos mismos y encuentran vacios espirituales, vacíos conductuales, vacios que no refuerzan ni una sola conducta y por lo tanto hablamos pues de seres falsos y débiles sin refuerzos internos, con necesidades de aceptación, con necesidades de refuerzos, con necesidades de afectos, con necesidades de reconocimiento, con necesidades humanas insatisfechas, pero sobre todo con el alma fría deshecha y descompleta.
El ser humano siempre estará insatisfecho por naturaleza y siempre buscará respuestas, hoy describo situaciones recurrentes y los conflictos que habitan aún en mi cabeza. ¿Qué estamos haciendo para detener nuestra violencia?, ¿Qué estamos haciendo por nuestros pequeños?, ¿Qué estamos haciendo por nosotros mismos?, ¿Qué esperamos de un mundo futuro?, ¿Qué esperamos dejar para los que vienen?, ¿Qué estamos haciendo hoy para remediar lo que todo el mundo bien ganado tiene?, se que fuera de mi no están las respuestas, que fuera en los demás probablemente tampoco. El cambio empieza siempre por dentro, el cambio implica comenzar de cero, y comienza SIEMPRE desde uno mismo primero. ¿Comenzamos a hacer algo, o simplemente seguimos mirando?

sábado, 1 de octubre de 2011

Animal humano


Los últimos días hemos sido participes de una serie de eventos que escapan al raciocinio de la humanidad básica en el ser humano. La muerte de aquel joven hincha de un equipo fútbol es solo la punta del iceberg pues el asunto aquí es mucho m as grande y mucho más complejo que el mero hecho de aceptar que la absurda muerte de este joven se trataría pues de un acto aislado.
Si bien es cierto esta muerte ha tomado gran repercusión por la forma y el escenario en el que se dio, analicemos un poco más atrás y nos daremos cuenta que el asunto no comenzó el pasado sábado, el vandalismo y los modos de actuar de esta gente, si se les puede llamar así, escapa pues al modo o comportamiento básico que debería estar tácitamente inscrito en la mentalidad del hombre.
Lo triste aquí es que nos hemos convertido en una sociedad tan pobre de valores, tan falsas y cucufata, que cada vez que sucede uno de estos eventos lo único que hacemos es lamentar lo que sucede, tratar de obtener culpables a la brevedad posible, y estar al pendiente de todo lo que suceda con el hecho, pero no nos damos cuenta que esos eventos aislados son muestras de una sociedad y lamentablemente de un juventud vacía y carente de muchos afectos y recursos que los doten de dones que los hagan dignos hijos o seres humanos.
Los animales humanos que nuestra sociedad ha formado, está formando y que estoy seguro seguirá engendrando no son los culpables reales de lo que su raciocinio les ordene hacer. Estos miserables brutos actúan de acuerdo a lo que los consideran que es correcto. Tal vez y si analizamos su actuar, el hecho de llegar a matar o perder la vida en aquello por lo que realmente creen o piensan resulta honorable y has en cierto punto conmovedor, pues estos gestos son lo que a muchos de nosotros nos hace falta, lamentablemente en estos animales, todos estos sentimientos y honorables actos, si se les puede llamar así, se encuentran enfocados de manera tal que tergiversan el afecto, el cariño, y la devoción por algo que realmente los apasiona.
Los sentimientos de soledad, el vacío espiritual, la falta de afecto y la carencia de los padres en la formación de la personalidad del individuo por asuntos varios, son el resultado de lo que vemos hoy en nuestra sociedad, hoy muchos de nosotros, de nuestros jóvenes y de nuestros niños, vivimos en familias disfuncionales, padres separados, o discutiendo, o con la falta de un padre o de una madre, en algunos casos con la falta de ambos y peor aún en otros casos con la existencia de ambos y la ausencia los mismos porque “el trabajo y las ganas de darle a su hijo todo lo que merecen valen el sacrificio de no verlo todo el día”, sin embargo, cuando alguno de estos seres deficientes y carentes de cariño realizan alguna atrocidad son catalogados de monstros.
Vayamos mas a profundidad y analicemos la sociedad que estamos formando y nuestra absoluta pasividad para este tipo de situaciones, lo único que estamos haciendo es arañarnos, señalarnos y preguntarnos qué sucede, sin embargo no somos capaces de observar que el problema puede estar en nuestra misma casa, en nuestro mismo modus operandi del día a día.
Siempre actuamos como consecuencia de algo o en consecuencia de algún evento, porque nuestra brutalidad es así, porque preferimos segarnos y esperar muchas veces a esperar que las cosas sucedan para recién comenzar a ver qué podemos hacer, porque a pesar de jactarnos de nuestra inteligencia, preferimos ver siempre la superficie del asunto y no el verdadero motivo más allá de todas las superficies.
Cerrando estadios, no se solucionará el problema, metiendo presos a estos pobre animales humanos, no será suficiente, pues de esta raza tenemos muchos otros animales y muchas otras variedades, el problema no es lo que hagan estos animales, el problema es analizar que lleva a un ser humano que nace igual que todos nosotros, a cometer acciones atroces, qué hace que un individuo pierda la conciencia, la cordura, la razón , las ganas de vivir en sociedad, qué hace que un ser humano se transforme en un animal, qué hechos marcan su vida y destruyen su mente para terminar con la humanidad que habita en cada ser humano.
¿Qué lleva a un ser humano a aferrarse tanto a un equipo, a un ídolo, a un cantante, a un alguien?, ¿Por qué las ganas de matar por lo que se cree y por lo que se quiere no se orientan de forma positiva en estos animalitos?, en el fondo , si estos seres hubieran tenido lo necesario para seguir siendo gente ¿no serían excelentes personas con la convicción de luchar y dar la vida por aquello que realmente aman?. Desde mi punto de vista el problema no se llama delincuencia, no se llama droga, no se llama vandalismo, no se llama alcoholismo, o cualquier otro nombre que usted quiera poner, todos estos son solo consecuencias que engendran cada vez mas animales humanos. EL VERDADERO PROBLEMA AQUÍ ES LA FORMACION DE CASA, LA IMAGEN FAMILIA, EL CARIÑO DE HOGAR, EL CARIÑO DE PADRES, DE AMIGOS, DE HERMANOS, LA FALTA DE AFECTOS, LA FALTA DE MUESTRAS DE CARIÑO, SALIR DEL ABSURDO HERMETISMO EN EL QUE NOS HEMOS AUTOENCLAUSTRADO PARA EXPRESAR NUESTROS SENTIMINTOS, ESTOS NOS HACE MAS HUMANOS, MAS GENTE, MAS DIGNOS ¿QUÉ ESTAMOS HACIENDO POR NOSOTROS MISMOS?...