Hace un buen par de semanas que no había vuelto a escribir, puedo acusarlo
a la falta de tiempo, puedo excusarme en la desmotivación y también debo agregar el “exceso” de trabajo. En fin, hoy debo escribir y no porque “deba” hacerlo, sino porque quiero hacerlo. Dos semanas atrás cumplí 25+1 años, y debo aceptar que hasta los 25 cantaba orgulloso mi edad. Hoy no lo siento igual, a partir de hoy diré q tengo 25 +1 año.
Siempre, durante el año, me tomo unos instantes de retrospectiva y trato de analizar y pensar los avances y retrocesos que pude haber tenido en el periodo más reciente de mi existencia. Durante los 25 debo confesar que hice un poco de algo y un poco de nada. He cumplido ya un cuarto de siglo de años, que feo y antiguo suena eso, pero es parte de la vida y lo aprendido y lo bailado nadie nos lo quita.
Este año aprendí, que sigo siendo el mismo, que a pesar de los errores, a pesar de los fracasos y a pesar de los retrasos, aún no termino de aprender. Y creo que ese es el ingrediente que te hace más rica la existencia, el hecho de saberte ignorante ante un evento, el hecho de no saber qué hacer ante algo, de no saber cómo reaccionar de no saber aún muchas cosas a pesar de asumir que ya has aprendido y vivido mucho.
A los 25 + 1, debo reconocer algo, la soledad es parte de mi vida, pero mis amigos son la esencia de mi alma. Por algún motivo que desconozco, la vida me alejó de mi familia, la vida también se encargó de quitarme, en su momento, a la gente que más quiero, la vida se encargó de patearme duro en el trasero y de alguna forma se está encargando aún de eso.
A los 25 + 1, conversando con mi soledad, recordé a la gente que hoy no está conmigo, recordé a la gente que siempre lo está, recordé a la gente que llegó a mi vida en el último año para quedarse, espero para siempre. Recordé a la gente que se separó de mí, recordé a la gente que desapareció, recordé a la gente que me quiere, recordé también a los que no.
Llegó el día de dejar los 25 y recuerdo haber pensado, que a los 25, “Don Webón” debería morir, y es que aquella noche del 7 de marzo pensé en todo aquello que hasta ese momento había hecho y aunque debo confesar hubieron muchas cosas que no me gustaron, hubieron otras tantas que me hicieron inflar el pecho de alegría, orgullo y emoción.
A los 25+1, pienso hacer cosas que no he intentado hacer en mi vida, tal vez y porque la cobardía me detuvo siempre o tal vez porque la ignorancia y la falta de medios no me lo permitían. A los 25+1 me he propuesto recobrar la alegría que hace mucho tiempo no sentía. A los 25+1, me he dado cuenta que todo lo hecho hasta este momento no es aún suficiente, no es aún lo que quiero tener, no es aún lo que quiero lograr, y sobre todo no es aún lo que quiero alcanzar.
A los 25+1, organicé una reunión con los amigos que amo, con la familia que me puso Dios, mi Barbón, en el camino. Aquella noche fui feliz, había reunido a los amigos que marcaron parte de mi existencia, estaban reunidos en una misma mesa, perro, gato y pericote, disculpando la comparación claro está. Aquella noche cené con amigos desde la infancia hasta lo más reciente de mi existencia, aquella noche estoy seguro que pude haber muerto feliz, feliz de haberlos tenido a todos reunidos, feliz porque logré que de alguna u otra forma la gente que considero importante en mi vida, conozcan a quienes ante mi corazón y mi alma representan el mismo nivel de importancia para mí. A los 25+1, a través de esa cena, adelanté un poco la imagen de mi funeral, y es que lo siento así, no por lo años que ya pasan, sino porque casi siempre somos tan mezquinos con nosotros mismos y solo nos reunimos todos cuando la persona que amamos ya no está.
A los 25+1, me he propuesto comenzar de cero, de hecho ya he comenzado, la vida recién comienza, me espera mucho aún por aprender, por vivir, por llorar, por sufrir, por gozar, y esta vez creo que ni los miedos, ni los temores, ni las carencias me evitarán decir en algún momento, no lo hice, no lo intenté, fui cobarde, no arriesgué. Siento que no tengo nada que perder, pero si mucho por ganar. La vida al fin y al cabo la perderemos todos en algún momento, y si hay que perderla en la búsqueda insaciable de la felicidad, del gozo y el disfrute de sentirse bien, estoy seguro que desde mis 25+1, nada me detendrá y al final de mis días diré, valió la pena.
Hoy he vuelto a escribir, y esto me hace feliz, es parte de mi alegría, es parte de mí y no pienso dejar de hacerlo hasta el final de mis días. Gracias a los que extrañaron mis textos y me lo hicieron saber, gracias a los que leen en este momento y gracias a los que en algún momento futuro lo harán.
lunes, 26 de marzo de 2012
sábado, 4 de febrero de 2012
Para ti…
Siete meses atrás la vida se encargó de cruzar nuestros caminos, tengo entendido que el de arriba suele hacer las cosas por algún motivo, pero a pesar de la habilidad que suponía tener para saber interpretar esta especie de “designios”, hasta el día de hoy no logro interpretar aquella razón.
Nos conocimos, no sé si de la mejor forma, aunque debo confesar a veces que he llegado a creer que tal vez y fue de la peor manera. Frustramos el olvido y la separación de nuestros caminos desde que decidimos descubrir quiénes éramos nosotros mismos. Los eventos que sucedieron luego, solo tú y yo los conocemos y somos conscientes, creo yo, no solo del bien que nos hicieron sino de la forma en que estos nos unieron.
Fui consciente del juego que protagonizábamos pero mi subconsciente fue el culpable de las siguientes confusiones. Tú tenías que partir y yo tenía que quedarme. Tú tenías que dejar de acompañarme y yo acostumbrarme a tu ausencia. Aquellos días trabajaba en mi conciencia la idea de no volver a verte, pero los lazos que nos unían y las experiencias vividas, pocas pero muy significativas, fueron aún más fuertes. Redescubrirte fue bonito, reencontrarte fue aún más interesante.
Fue la primera vez que me nacía solo hacerle el bien a alguien, fue la primera vez que tenía la necesidad urgente de protegerte, fue la primera vez que solamente pensaba en qué hacer para poder verte feliz y te lo dije muchas veces y creo que lo sentiste y lo sabes. Mi error, si le puedo llamar así, tal vez pudo ser enamorarme, pero se también, y creo lo sabemos, no fuiste indiferente.
Y es que no se por qué te tuve que conocer así de entre tanta gente y porqué mi corazón y mente elegirte. No pretendo ser tu dueño y mucho menos ser tu amante, pues ahora tengo claro que tu cariño es muy grande, pero no tan significante.
Hoy estamos algo lejos, pero creo que la mente aún nos une, sabemos que nuestro recuerdo es compartido y sobre todo que aunque hayamos intentado, ya pasamos la barrera del olvido. Recuerdo aquella tarde en la que me decías que no podías dejar de verme, porque me consideras importante, porque entré en tu vida y no puedo salir de ella, y es que esas frases fueron tan bellas que mi mente y corazón hasta hoy lo agradecen.
Olvidar nuestras “salidas” es poco factible, pues creo ambos recordamos nuestra mesa favorita, aquella que a pesar del tiempo sobrevive y ya está cochinita, pero allí estará recordándonos nuestras noches de plática, nuestro momentos de risa, nuestros momentos compartiendo o discutiendo por alguna porción de comida, nuestro aburrimiento por el retraso en la recepción de “la orden del día” y muchas otras cosas que al recordarlas solo, créeme, me dejan una enorme sonrisa.
Cómo olvidar también nuestras discusiones, por mis metidas de pata y nuestras confusiones. Y ni hablar de nuestros abrazos; he sentido en cada uno de ellos, algo que jamás sentí con otras personas. Aquellos abrazos en los que echados simplemente apoyábamos nuestra cabeza una al lado de la otra, aquellos abrazos con los que simplemente quedábamos en silencio haciendo de aquel momento un instante eterno. Aquellos instantes en los que en el silencio de cuatro paredes más un techo solo escuchábamos nuestros latidos. Aquellos momentos en los que tu cabeza tocaba mi pecho y yo con mi mano en tu mejilla o tomándote la mano o sobando tu orejita. Aquellos instantes en los que solo nuestra música favorita nos acompañaba. Aquellos abrazos de despedida que parecían infinitos, aquellos en los que parecía que nuestro silencio se llenaba con miles de palabras, palabras que ni tu ni yo éramos capaces de decirnos.
El sentir tu mejilla tocando la mía en el silencio de un abrazo, tu rostro descansando en mi cuello, el tener mis brazos mezclados con los tuyos, la fuerza del lazo armado por nuestros cuatro miembros confirmando tanto el cariño que ambos nos tenemos.
Y es que creo que te conozco desde la punta del pelo hasta la punta del pie, conozco tus detalles y tus defectos, sé lo que no te gusta de tu cuerpo, y conozco aquellos detalles que te desagradan de ti, aunque simplemente sean detalles que ambos conocemos.
Recuerdo aquel momento en el que descubriste tu mano conmigo, a pesar de tu vergüenza y tu impaciencia por mi insistencia, debo confesarte también que he visto en algún momento aquel detallito en tu pie del que tímidamente me comentaste alguna vez. Creo conocerte aunque a veces hay cosas tuyas que me sorprenden. Eres impredecible a pesar de aparentar ser lo contrario. Eres algo que nunca me había pasado.
La vida, el corazón y el cerebro tal vez me jugaron chueco, no sé si tú pienses lo mismo pero yo así lo creo. Hemos intentado separarnos y me parece absurdo, a veces saber que no podemos.
Sé que no escribo ninguna novedad en estos textos, sabes que amo lo que hago, sabes que amo escribir, sabes que no hago esto por incomodarte, simplemente lo hago porque es mi idioma y no tengo otra forma de expresarme. Sé que no soy el último ni el primero que caiga en esto, y sé que mucha gente tal vez se identifique con estas líneas.
Cómo olvidarnos, si nos vemos casi a diario, cómo no querernos después de todo aquello que tenemos, cómo no hablarnos si nuestras almas gritan que conversemos. Hemos aprendido juntos que muchas veces lo que parece justo para ambos, termina siendo injusto para todos.
Corrígeme si me equivoco, pero no nos agrada la idea de olvidarnos, no nos agrada la idea de no hablarnos, no nos agrada la idea de no vernos, y todo esto porque sabemos cómo nos queremos. No sé si la vida se empeñó conmigo, pero debo aceptar que me gusta mucho estar contigo.
Sé que tienes otra vida, se que tienes otro cariño, se que tienes mil razones, y créeme comprendo todas y cada una de ellas. Hemos hablado infinitamente del tema, pero me parece importante dejarte un registro de todo lo que para mí, hasta este momento tal vez ha sido una de las cosas más importantes.
Al margen de todo lo que pase en el futuro, sabes que siempre me tendrás a tu lado, lo sabes y lo hemos conversado, no hay forma, creo, de separarnos. Sé que cada quien en algún momento tomará su camino, tu ya lo decidiste por tu parte y créeme que yo intentaré por la mía.
Hoy no quiero que existan más mentiras, aunque creo que nunca las hubo desde que decidimos compartir nuestras vidas. Es difícil escribir esto pero siento que debo hacerlo, siento que debo escribirlo, siento que debo contarlo y siento, sobre todo, que tu deberías saberlo y tomar este artículo como parte de un recuerdo.
Este mes es muy bonito, y sabes a qué me refiero, este mes es 14 de febrero, y yo te saludaré por el día del amigo, es correcto y debo hacerlo porque sabemos que a pesar de todo, eso es lo que somos y seremos. Porque un amigo te protege, porque un amigo te quiere, porque un amigo se preocupa por ti, porque un amigo puede darlo todo a cambio de nada, porque un amigo siempre está al pendiente aunque no lo notes, o siempre estará pensando en ti aunque no lo llames, un amigo siempre pedirá en sus oraciones por ti, un amigo siempre estará allí por ti y para ti.
¿Qué pasará en el futuro?, ni tu ni yo lo sabemos, ¿Qué sucedió en el pasado? Tú y yo ya lo hemos conversado y lo tenemos claro. ¿Qué está pasando en el presente? , que tú estás por allá y yo estoy, por el momento, ausente.
Nuestro reencuentro supongo será bonito, o tal vez no te reconozca porque te verás diferente y sabes a qué me refiero, se me escapa una sonrisa “cagona” en mi cara “cachacienta”, como sueles decir que la tengo, en este momento. Bueno se acaba el espacio y es hora de decir hasta luego.
Sabes que te quiero mucho, sabes que aunque no te “joda” te recuerdo, y sobre todo sabes que siempre voy a estar allí, para cualquier momento. Me toca decirte hasta luego, ya es de muy noche tengo fiebre, algo de gripa y sueño, cuídate mucho, y espero que estés bien, se me acabaron las palabras, espero estés y seas feliz. Si tú lo estás, yo también lo estaré. Yo supongo estoy bien aquí, ya nos volveremos a ver… y si no, pues el destino caprichoso hará que volvamos a chocarnos. Tenlo por seguro que sí, recuerda lo que una vez me dijiste: hay gente que llega a nuestras vidas para quedarse… y en nuestro caso, creo que ambos seremos eternos…
Feliz día de la amistad, feliz día de San Valentín, feliz día del amor, feliz 14 de febrero…
jueves, 26 de enero de 2012
Rutina
A menudo estamos inmiscuidos en una rutina, a una forma de vida, a un horario rígido que nos ordena y nos dice qué hacer, cómo hacer y lo que debemos hacer. La rutina como parte de nuestra vida se enquista en nuestros días y terminamos siendo la repetición absurda de un diario acontecer que muy lejos de llevarnos por algún camino, positivo o negativo, solo nos “mantiene” en lo mismo de siempre.
Podría clasificar la rutina, bajo mi percepción, en la rutina de acción y la rutina de pensamiento.
La primera básicamente obedece al comportamiento asumido por casi todos y cada uno de nosotros, sabemos a qué hora debemos descansar para despertar a tal hora, a qué hora salir de casa para llegar al trabajo, a qué hora almorzar, a qué hora volver a descansar, a qué hora regresar a casa para cenar y finalmente volver a la cama para despertar al día siguiente. La rutina diaria, aquella que entorpece nuestros días y los convierte en un sin número infinito de repeticiones es la más común entre los seres que habitamos este planeta.
Peor aún es la rutina de pensamiento, aquella peligrosa “enfermedad mental” que nos paraliza y nos estaciona en el conformismo y el desgano, aquella que hace de nuestros días una diaria resignación, de nuestras horas una larga agonía y sobre todo nos enquista en el pensamiento equívoco y absurdo por el que terminamos deduciendo siempre que hagamos lo que hagamos, todo; absolutamente todo, seguirá siempre igual.
Una vida rutinaria, no solo nos perjudica en el sentido de retraso mental y personal en el que nos encontremos sino que también conlleva a una serie de deficiencias o defectos anómalos sociales que en conjunto devienen en una sociedad ociosa, conformista y derrotista.
La mentalidad de muchas personas queda abandonada en la simplicidad de comparar su vida con la de los demás y seguir las tendencias y comportamientos de los demás. A menudo escucho frases como: “lo hago porque esa persona también lo hace”, o “quiero ser como tal persona”, o “desearía que mi vida fuera como la de tal persona”. Frases como las antes descritas o similares las considero como los síntomas expresos de la rutina de acción y mental mezcladas en un mismo ser humano.
La rutina no solo nos enquista en el estado parasitario y repetitorio de nuestras acciones, sino que nos lleva también a un proceso de involución en el que cada persona decide, equívocamente, repetir la historia de alguien a quien supone admira o tiene como guía. Es tan débil nuestra percepción de capacidad y accionar con respecto a nosotros mismos que preferimos limitar muchas veces nuestros actos en función a alguien a quien supuestamente admiramos o tenemos como imagen de ejemplo.
Partiendo de la premisa que todo ser humano es imperfecto, al repetir las condiciones o querer asumir los comportamientos o anhelos de un tercer individuo y repetirlos o acondicionarlos a nuestras vidas, lo único que garantizamos es dos cosas, la primera repetir la historia errónea de otro ser humano, y segundo perder la individualidad y sobre todo la capacidad de protagonismo en la historia de nuestras propias vidas.
La rutina mental nos vuelve tontos, nos incapacita, nos vuelve cobardes, nos hace mencionar frases como “eres la persona de mi vida”, “eres lo único que necesito para vivir”, durante el cuarto de siglo de edad que tengo (que antiguo sonó eso), he tenido la oportunidad de escuchar en mis queridas amistades estas frases tan típicas de chiquillas adolescentes. Asegurar que alguien es la persona de “tu vida”, es parte de; primero reconocer que tu vida no vale tanto para ti como para que la pongas al subnivel de la vida de un tercero. Y segundo, aceptar que nuestro cerebro está tan limitado para no darnos cuenta que en el planeta tierra existen 6’840, 507,000 millones de habitantes y que solo nuestra reducida, trajinada y rutinaria mente nos hace ver que en teoría una persona es aquella por la que veremos y velaremos todos los días de nuestra vida y peor aún ofrecer la supeditación de nuestros actos a esta.
Como ve, la rutina mental y de acción son dos taras mentales muy comunes, lo importante aquí, es darnos cuenta primero e identificar los síntomas; segundo, analizar el motivo o las causas que nos llevaron a infectarnos cerebral y físicamente de esta; tercero, asumir una actitud de cambio; cuarto, mantenerse en constante cambio, y cinco aprender a vivir y hacer que cada día que gastamos oxígeno haya valido la pena realmente.
Aprendamos a salir de la rutina, aprendamos a salir del pensamiento absurdo, hagamos que nuestros días valgan realmente la pena, acabemos con los pensamientos estúpidos y sobre todo analicemos y recapacitemos en qué momento adquirimos una rutina, analicemos que hacemos para salir de ella y tracémonos acciones para erradicarla completamente de nuestras vidas. Suerte en su auto evaluación, éxitos en la identificación de sus síntomas, y ánimos en la búsqueda de la fórmula para su propio antídoto. ¿Comenzamos?
jueves, 12 de enero de 2012
Carrera al éxito…
La vida nos tiene preparados muchos caminos y cada camino nos muestra siempre una etapa determinada, nos pasamos el tiempo siendo amigos, nos pasamos el tiempo haciendo amigos, nos pasamos el tiempo haciendo nada, nos pasamos el tiempo buscando el amor, buscando esa motivación, buscando darle una razón a nuestra sin razón. Nos pasamos la vida tratando de hacerla viva.
Existen etapas y momentos perfectos, momentos bellos que tienen q terminar, simplemente porque todo lo que tiene un principio tiene un final, y aunque muchas veces ese final implique ser destrozado por dentro para luego recomenzar, es parte de la vida y parte de nuestra necesidad como seres humanos para acumular aquello que los viejos denominan experiencias, que nos permitan dar ese paso para avanzar.
Los aspectos de nuestra vida se dividen creo yo, y en cierta etapa de nuestra vida misma dicho sea de paso, en vida personal, vida familiar y la vida laboral, llegando esta última, muchas a veces a ser de vital importancia pues es donde se desarrollan los grandes momentos de nuestra vida, nuestro desarrollo personal, el conocer a amigos que durarán probablemente para siempre y por qué no decirlo también el amor.
La despedida de un grupo de humanos al cumplir una etapa no es nada fácil, primero porque has estrechado vínculos de amistad, vínculos de compañerismo, porque te adecuaste a sus formas de pensamiento, porque te acomodaste a sus defectos, porque aprendiste de todos, hasta de la persona aparente y equívocamente más insignificante, porque te acostumbraste a todos los días decirles buenos días y darles un beso en la mejilla mientras te reciben con una sonrisa, porque te acostumbraste a conversar con ellos de todo lo que pasó el día anterior, porque sabes que las salidas después del trabajo no se volverán a repetir, porque sabes que aunque tú te vas , muchos de ellos aún se quedarán allí, porque sabes que tu presencia en un grupo humano de alguna forma deja una marca por el rose y tú también eres partícipe y probable protagonista de aquellos que todos denominarán, vacío que dejarás.
Y allí estarán aquella noche, las personas que compartieron conmigo un momento de sus vidas, allí estarán delante de mí aquellas a las que “algo” pude haber enseñado, allí estarán las personas de las que mucho he aprendido, allí estarán aquellas personas con las que muchas veces habré discutido, allí estarán aquellas personas que antes me detestaban, estarán todos allí, entre felices y contentos porque me tocará partir. Y es que la vida es tan conflictiva, los sentimientos son tan humanos, tan propios de nosotros, y sobre todo tan intensos que pueden destrozar y a la vez reparar. Las despedidas causan esa mezcla de emociones, las emociones de pena, nostalgia y cierto dolor de saber que nada será igual, pero la esperanza , la tranquilidad la serenidad , la certeza y la felicidad de saber que todo lo que vendrá después de… será para mejora nuestra.
Artículos atrás escribí acerca de la partida de mis compañeras de trabajo y lo que sentía al verlas partir. Hoy me toca a mi ser el protagonista de esa alegre y triste situación. Conmigo van los recuerdos, conmigo van las alegrías, conmigo van los sustos que pasamos juntos, las experiencias que vivimos, las muertes que casi tuvimos, las sonrisas, las peleas, las riñas absurdas, las palabras alzadas de tono, las palabras de cariño, las palabras de congoja, las palabras de alegría, los gestos, los abrazos, todo aquello que la mente en su octava conciencia no puede dejar de rememorar, esas imágines y sentimientos que nos transmiten nostalgia y alegría a la vez, toda esa bola de sensaciones que nos hacen recordar que somos humanos y estamos vivos.
Gracias amigos, gracias compañeros de trabajo, gracias alumnos, gracias a todos aquellos que compartieron un momento conmigo, gracias por el regalo del tiempo pasado a mi lado , gracias por las experiencias compartidas, gracias por las tardes de conversación, gracias por todos los consejos, gracias por todas las jaladas de oreja, gracias infinitas por todo aquello que hicieron, gracias por haber existido, gracias por regalarme la experiencia más maravillosa del mundo, conocer la vida de otro ser humano y enriquecer mi alma con experiencias ajenas.
Son varios los caminos, pero la meta de todos apunta a una misma, espero chocarnos en el camino, hoy comienza una carrera al éxito, gracias por regalarme el vehículo, gracias por haber sido mi motor, gracias por ser el combustible, gracias por los cinturones de seguridad que me protegerán en todo lo que haga en adelante, gracias por impulsarme a participar de esta carrera..
¿Preparados?, ¿Listos?…. hasta siempre…
miércoles, 28 de diciembre de 2011
2012
Un día mas y llegará el nuevo año; para este 2012, los “eruditos” en el
tema de predicciones y todo lo demás aseguran, por millonésima vez, que el mundo se acabará. Lo mismo aseguraban también allá por el año 2000, pero bueno… el ser humano en su afán de figurar y cuestionar lo científico versus lo divino, cosa que resulta siempre innegablemente interesante, llega a estas interesantes conclusiones que al final entretienen a unos y llegan incluso a aterrar a otros.
Este 2011 que se nos va se caracterizó por eventos políticos de trascendencia, por la búsqueda en el mundo de los derrocamientos de antiguas dictaduras, por muertes inesperadas, por fenómenos naturales devastadores, por eventos diarios de horror y muerte, homicidios, parricidios, fratricidios, por asesinatos monstruosos e inexplicables e incomprensibles, hasta ahora para mucho seres humanos.
Si el 2012 el mundo como tal dejara de existir, tal vez y el universo no pierda nada bueno, al menos a estas alturas de nuestra vida. Sin embargo existen aún personas con don de gente por las que considero que gracias a ellos el mundo aún sigue siendo mundo, y dicho sea de paso, nosotros aún seguimos existiendo.
¿Debemos entender el fin del mundo como la desaparición total del planeta tierra en el mapa del universo?, era lo que me preguntaba mientras veía en las noticias los “augurios” de aquellos que aseguran todo terminará el 21 de diciembre, y es que me resulta casi inconcebible de pensar que de un momento a otro todo aquello que denominamos planeta tierra deje de existir, por el simple hecho de que un muro lo tiene escrito o algún sabio de siglos atrás lo pronosticó así.
Al paso que vamos como seres humanos, me resulta más fácil pensar que si algo llegara a pasar para el 2012, más que la desaparición del mundo como tal, tal vez y lo que se llegue a acabar es la humanidad del hombre.
Tal es así, que lo presenciado este año a través de las noticas a nivel local e internacional solo nos hacen caer en cuenta de que algo anda mal con nosotros, el ser humano en el desarrollo de su potencial y de los medios necesarios para su desarrollo, incluidos en este último lo tecnológico, está llegando a un punto en el que no existen casi límites para hacer o dejar de hacer algo.
El uso positivo y negativo de la tecnología, así como los diferentes avances en las distintas formas de lucrar con la privacidad de la gente haciendo el mal, o dañando la integridad de las personas en cualesquiera de sus formas, además de las diferentes formas de crear y destruir que el ser humano está encontrando son nada mas la micro muestra de las cosas que, si bien es cierto a nivel humano nos están llevando por el camino de un desarrollo tecnológico y crecimiento agigantado, por otro lado, nos conducen también a la degeneración de los correctos modos y usos para los que originalmente fueron creados todos los aparatos tecnológicos hasta el día de hoy.
En cualquiera de sus manifestaciones, la destrucción del mundo se me hace imposible, es más factible que los eruditos se refieran al fin de la humanidad que no es otra cosa más que la forma de ”civilización” que el hombre está eligiendo para vivir. Si se tratara todo acerca de esto, es de esperarse que aquellos que vivimos aún bajo el concepto de humanidad y todas sus características permanezcamos aún con vida en un futuro muy cercano. Sin embargo, la otra cara de la moneda, es decir aquellos que en nuestro afán de crecimiento y desarrollo perdemos cualquier sentido de humanidad, estamos condenados simplemente a desaparecer de la faz de este planeta y ser olvidados en la eternidad o mal recordados si es que acaso alguien nos tuviera en su mente.
Estamos a tiempo aún de lograr muchos cambios, no pensemos en qué hacer para salvar al mundo del colapso, comencemos primero a cambiar nosotros mismos y convertirnos en una especie de virus transmisor de bondad y bienestar, hagamos que nuestra conducta tenga un efecto multiplicador sobre los demás y que sobre todo este año que recién comienza, sea un año de cambio real y positivo no solo para nosotros sino para todos aquellos que nos rodean.
Este año 2011 ha terminado, y el próximo que viene debe ser mejor, si considera que es el último en su existencia, viva intenso cada uno de sus últimos días en la faz de la tierra y haga las cosas que jamás haría sino supiera que fuera a morir, al final del año, se dará cuenta de lo rico que es vivir intensamente. Pero si está del lado cuerdo del asunto, considere que el nuevo año que se acerca debe ser un año de cambios, de transformación y sobre todo de superación y realización personal y espiritual. Éxitos en el 2012, un abrazo cálido y fuerte y muchas bendiciones para los próximos 366 días…
tema de predicciones y todo lo demás aseguran, por millonésima vez, que el mundo se acabará. Lo mismo aseguraban también allá por el año 2000, pero bueno… el ser humano en su afán de figurar y cuestionar lo científico versus lo divino, cosa que resulta siempre innegablemente interesante, llega a estas interesantes conclusiones que al final entretienen a unos y llegan incluso a aterrar a otros.
Este 2011 que se nos va se caracterizó por eventos políticos de trascendencia, por la búsqueda en el mundo de los derrocamientos de antiguas dictaduras, por muertes inesperadas, por fenómenos naturales devastadores, por eventos diarios de horror y muerte, homicidios, parricidios, fratricidios, por asesinatos monstruosos e inexplicables e incomprensibles, hasta ahora para mucho seres humanos.
Si el 2012 el mundo como tal dejara de existir, tal vez y el universo no pierda nada bueno, al menos a estas alturas de nuestra vida. Sin embargo existen aún personas con don de gente por las que considero que gracias a ellos el mundo aún sigue siendo mundo, y dicho sea de paso, nosotros aún seguimos existiendo.
¿Debemos entender el fin del mundo como la desaparición total del planeta tierra en el mapa del universo?, era lo que me preguntaba mientras veía en las noticias los “augurios” de aquellos que aseguran todo terminará el 21 de diciembre, y es que me resulta casi inconcebible de pensar que de un momento a otro todo aquello que denominamos planeta tierra deje de existir, por el simple hecho de que un muro lo tiene escrito o algún sabio de siglos atrás lo pronosticó así.
Al paso que vamos como seres humanos, me resulta más fácil pensar que si algo llegara a pasar para el 2012, más que la desaparición del mundo como tal, tal vez y lo que se llegue a acabar es la humanidad del hombre.
Tal es así, que lo presenciado este año a través de las noticas a nivel local e internacional solo nos hacen caer en cuenta de que algo anda mal con nosotros, el ser humano en el desarrollo de su potencial y de los medios necesarios para su desarrollo, incluidos en este último lo tecnológico, está llegando a un punto en el que no existen casi límites para hacer o dejar de hacer algo.
El uso positivo y negativo de la tecnología, así como los diferentes avances en las distintas formas de lucrar con la privacidad de la gente haciendo el mal, o dañando la integridad de las personas en cualesquiera de sus formas, además de las diferentes formas de crear y destruir que el ser humano está encontrando son nada mas la micro muestra de las cosas que, si bien es cierto a nivel humano nos están llevando por el camino de un desarrollo tecnológico y crecimiento agigantado, por otro lado, nos conducen también a la degeneración de los correctos modos y usos para los que originalmente fueron creados todos los aparatos tecnológicos hasta el día de hoy.
En cualquiera de sus manifestaciones, la destrucción del mundo se me hace imposible, es más factible que los eruditos se refieran al fin de la humanidad que no es otra cosa más que la forma de ”civilización” que el hombre está eligiendo para vivir. Si se tratara todo acerca de esto, es de esperarse que aquellos que vivimos aún bajo el concepto de humanidad y todas sus características permanezcamos aún con vida en un futuro muy cercano. Sin embargo, la otra cara de la moneda, es decir aquellos que en nuestro afán de crecimiento y desarrollo perdemos cualquier sentido de humanidad, estamos condenados simplemente a desaparecer de la faz de este planeta y ser olvidados en la eternidad o mal recordados si es que acaso alguien nos tuviera en su mente.
Estamos a tiempo aún de lograr muchos cambios, no pensemos en qué hacer para salvar al mundo del colapso, comencemos primero a cambiar nosotros mismos y convertirnos en una especie de virus transmisor de bondad y bienestar, hagamos que nuestra conducta tenga un efecto multiplicador sobre los demás y que sobre todo este año que recién comienza, sea un año de cambio real y positivo no solo para nosotros sino para todos aquellos que nos rodean.
Este año 2011 ha terminado, y el próximo que viene debe ser mejor, si considera que es el último en su existencia, viva intenso cada uno de sus últimos días en la faz de la tierra y haga las cosas que jamás haría sino supiera que fuera a morir, al final del año, se dará cuenta de lo rico que es vivir intensamente. Pero si está del lado cuerdo del asunto, considere que el nuevo año que se acerca debe ser un año de cambios, de transformación y sobre todo de superación y realización personal y espiritual. Éxitos en el 2012, un abrazo cálido y fuerte y muchas bendiciones para los próximos 366 días…
jueves, 22 de diciembre de 2011
25 de Diciembre
Y más rápido que de costumbre se pasó la semana y celebraremos navidad. La noche del 24, lo más probable es que estemos reunidos en familia tratando de pasar un momento juntos, sobre todo de tranquilidad y unión. Que esta fecha sirva no solo para mantener un momento familiar sino también para darnos un respiro, tomarnos una pausa y reflexionar en todo aquello que durante el año ha sucedido. Recordemos a aquellas personas que nos acompañan desde mundos poco alcanzables e incomprensibles aún para nuestra imperfecta humanidad, recordemos a aquellos que tal vez y no tendrán la suerte o fortuna de tener a algún familiar a su lado, a aquellas personas que tal vez y pasen las fiestas laborando, a todas las personas que aquella noche mientras la comida se sirva y nuestra panza reviente luego por la gula navideña, no tendrán nada que comer, o en aquellos que haciendo el mayor esfuerzo posible, no logren si quiera la cuarta parte de lo que Dios y la vida misma se haya encargado de colocar en nuestras mesas, recordemos también que en una semana más, el año se nos va. Que el temido 2012 llega, y aunque UNA VEZ MAS digan que el mundo se va a acabar, nuestra vida tiene que continuar.
Hagamos que no solo esta fecha sea especial, hagamos de todos y cada uno de nuestros días algo especial, que cada día que pase realmente cuente, que los momentos en familia realmente sean eso, la excusa perfecta para estar con los seres humanos que la vida nos puso en esta vida.
Navidad, la excusa perfecta para perdonar, la excusa perfecta para olvidar , la excusa perfecta para hacer esa llamada a ese alguien, para enviar los mensajes de texto a media lista de contactos en el celular, la excusa perfecta para intentar pasar un día perfecto.
Desde este pequeño espacio, solo debo agradecer tener la oportunidad de dirigirme a usted por segundo año consecutivo en esta fecha tan especial, gracias también al Barbón (que como muchos saben es como suelo llamar a Dios), porque a él le debemos todo, porque a él le deberemos lo que tendremos esa noche y todas las demás que vendrán. Gracias a él también porque a fin de cuentas este día se conmemora el nacimiento de su hijo, razón y motivo suficiente de celebración universal, aunque la parte comercial sea muchas veces más considerada por nosotros mismos.
Este 25 de diciembre muchos irán a misa, muchos iremos a alguna fiesta, muchos dormiremos rebosantes por la gran faena navideña, muchos dormiremos con la pena de no tener a algunas personas a nuestro lado, muchos pensaremos en muchas otras cosas, otros simplemente no pensaremos en nada. Espero que esta fecha sea realmente, para usted, un encuentro con El Barbón, un encuentro en comunión con la familia pero sobre todo un reencuentro con nosotros mismos, con nuestro ser interior, con nuestras penas y alegrías, y sobre todo un día de pacto con nuestro yo interno para hacer de nuestra vida algo especial, para hacer de esa fecha algo diferente.
Escribir feliz navidad me suena tan simple, tan vacío, como cuando en un funeral gente desconocida te abraza y besa para decirte “mi sentido pésame”, cuando por dentro lo único en lo que estás pesando es en que nadie se acerque.
A todas aquellas personas que me conocen, a aquellas que no también, a todas las personas que de alguna o otra forma o medio lleguen a leer este escrito, simplemente, aprovechando y abusando una vez mas de esta fecha, les deseo la mayor de las alegrías para estas fechas, la sensación de satisfacción por el reencuentro con los suyos y con uno mismo, pero sobretodo espero logren encontrar en sus mentes y corazones el verdadero motivo del origen de esta fecha. Recibir regalos es muy bonito, pero habrá también quienes no recibirán nada. Un regalo material se acaba, un regalo físico lo podemos romper, lo podemos perder, lo podemos quemar, es mas puede que ni siquiera pase de la navidad.
Regalemos esta fecha especial, algo que jamás olvidaremos y que quedará grabado en nuestra novena conciencia, en ese arayashiki que nos hará recordarlo en todas nuestras reencarnaciones, regalemos amor, regalemos una sonrisa, regalemos un abrazo sincero, regalemos un beso, regalemos alegría, regalemos las palabras exactas a las personas indicadas, regalemos perdón, regalemos tranquilidad, regalemos paz, y sobre todo, regalémonos a nosotros mismos la capacidad de la auto felicidad.
Esta noche de 24 o mañana del 25, mientras los cohetes revienten, mientras los niños tengan sus luces de bengala, mientras los arbolitos artificiales brillen con las luces navideñas, mientras nuestro niño Jesús de yeso sea colocado en el “pesebre”, mientras nos abracemos, mientras cenemos, mientras festejemos, mientras estemos con nuestra familia, mientras hagamos lo que hagamos recordemos siempre que el ser humano es mezcla de alma y cuerpo, el cuerpo será saciado de alguna forma. Hagamos también que aquel día nuestro espíritu renazca en la alegría, se fortalezca en nuestra fe y sobre todo avancemos un paso más en nuestra trascendencia universal. Que tengan una noche buena, y que este 25 de diciembre sea para todos la excusa perfecta para demostrar nuestra capacidad y voluntad para hacer de nuestros días, en adelante, algo verdaderamente especial.
sábado, 17 de diciembre de 2011
Reflexiones de diciembre
Diciembre 14, despierto y abro las cortinas de la ventana que dan al balcón de mi habitación, me asomo por ella y veo al “vigilante” dormido en su asiento, la gente pasando apurada por llegar al trabajo, los chicos con uniforme corriendo para llegar al “cole”, el lorito de alguien que hace meses se escapó y sorprende con su léxico nuestras mañanas, es diciembre de nuevo…
Las casas de la vecindad con sus arreglos navideños, no faltan las botas o coronas en las puertas, las luces artificiales simulando ser estrellas, los adornos diversos, desde ángeles, pasando por venados, una fauna navideña diversa, y “Santas”, en todas las presentaciones.
Me pregunto por qué tenemos la necesidad de llenar nuestros ambientes de esa forma, si, lo sé es navidad, se recuerda el nacimiento del niño Jesús y todo lo demás, viene a mi mente el pensamiento tonto y tal vez loco, del qué pasaría si por cada recordatorio del nacimiento de alguien, nosotros los humanos pusiéramos todo esta suerte de decoración poco típica en nuestras casas. A veces me parece tan bonito todo el asunto navideño, y a veces también me parece algo tan vano… tan vano como pasar por el centro de la ciudad y ver un montón de adornos bonitos embelleciendo, plazas, locales e incluso la iglesia, ver las luces de la navidad brillando en la cara de los indigentes que tuvieron la desafortunada idea de venir de algún lugar de la sierra para terminar pidiendo limosna tirados en la calle jalándote el pantalón para que les hagas caso y le des unos céntimos, tan vano como que aquellas organizaciones que piden colaboración para hacer el bien con la gente humilde, mientras están adornadas de artículos y objetos navideños, que tal vez cuesten más de lo que el buen corazón de muchos parroquianos pueda llegar a donar por estas fechas.
La efectividad comercial de estos días es un hecho, las personas en su mayoría pensamos en los regalos, en los que recibiremos y en los que entregaremos, todos hacemos planes para ese 24 de diciembre en el que esperaremos las doce de la noche o las cero horas del 25 de diciembre en una calurosa noche de verano, sentados con chocolate hirviente a la mesa, con tal vez algo de pavo, o pollo en algunos casos, y alguna que otra combinación de comidas que solo la gula navideña nos hará tragar.
Y nos pasamos el tiempo basados en la artificialidad de estas fechas, llenando nuestras casas con luces, para iluminar tal vez parte de nuestras tristezas, reventando cohetes para expresar alegría o simplemente por chacota, por hacer rabiar al vecino, por hacer correr a los perros, o por cualquier otro extraño motivo.
Llegarán las doce y los teléfonos se bloquearán como cada año, porque todo el mundo querrá saludarse al mismo tiempo, a la misma hora y por el mismo canal, muchos celebraremos, otros simplemente dormiremos o trataremos al menos. Usaremos nuestros mejores trapos ese día porque es navidad. Y porque en navidad “no puedes vestirte mal”.
Pasarla en familia si la tienes, sino, recordar esa noche de 25 cuántos seres ya no nos acompañan, o darte cuenta tal vez que no es que no tengamos familia, sino que somos nosotros los que ya no podemos estar con ellos por diversas causas y cosas. Saludar a cada conocido al día siguiente con un abrazo o de lejos deseando una feliz navidad a diestra y siniestra.
Las noticias del día “D” serán acerca de los borrachos que murieron por celebrar aquella noche, o de los niños que perdieron alguna parte de su cuerpo por jugar con los cohetes que no debieron si quiera tocar, o de alguna balacera que terminó matando a alguna persona inocente o culpable en esa fecha “tan especial”.
Y es que es todo tan predecible, tan de siempre, tan igual a todos los años, con variaciones mínimas pero que en conjunto terminan siendo la repetición de lo mismo. No puedo negar que es una fecha muy especial, pero tampoco puedo negar que desde mi punto de vista, es una celebración más de la banalidad a la que muchas veces nos sometemos por costumbres absurdas, traídas desde no sé donde e inventadas desde no sé cuándo y no se por quien.
Obviamente están también las personas que realmente recordarán el verdadero motivo de la conmemoración de esta fecha y no puedo decir nada al respecto, porque debo confesar que no me encuentro en ese grupo desde hace muchos años. En fin hay tiempo para reflexionar, aun queda una semana, después de todo en un solo segundo, la vida puede cambiarnos para bien o para mal, veremos que sucede este año hasta esta navidad…
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